miércoles, 8 de febrero de 2012

A veces la tortuga vence a la liebre...

Le era fácil ser negociante de pateras, traficante de tristezas y notario de ilusiones.
Jugar con banderas que no entienden de países, esperar que la suerte fuera a buscarlo con un seguro de vida en la mano y demostrar que él nunca espera al tiempo - modificando los horarios del último tren-.
Pero entonces ocurre cuando sus ojos empañados de prisa ignoran lugares iluminados por las lágrimas de la luna. Cuando su alma guarda pasaportes para la siguiente vida y hace y deshace maletas con amores de repuesto, ignorando que olvidó vivir un tiempo que iba a paso de tortuga.
Por eso no me es complicado afirmar que la impaciencia lo dejó mudo y lleno de rabia, a expensas que las luces de neón le iluminaran la carretera que conecta sus pies con el cielo.


jueves, 2 de febrero de 2012

Serenidad.

Escuché las notas de la mandolina en silencio, encerrada entre cuatro paredes mientras los cuerpos caían donde antes hubo recuerdos adolescentes .
Alguien me dijo que aguardara quieta en la habitación a la espera de la noche pero la casa prendió en llamas mientras me resignaba a observar el frío invierno detrás de unas cortinas, enteladas de melodías .
Así que marché con el secreto de alguien que nunca descubrió la pasión por la soledad de la  noche, la tranquilidad que deja entrever los rincones escondidos por las prisas de una agenda diurna. En esa noche sé que no me encontraba sola, el misterio que guardan las estrellas me hizo compañía.
Aún así huí hacia la coda disimulando mi acento enamorado y deshaciéndome de algo que ya no soy.
Por eso dejaré de firmar acuerdos de divorcio, afirmando el comienzo de mi independencia. Pero por si algún día todo esto llega a abrumarme te diré que volveré a mudar de piel, periódicamente, hasta que encuentre mi sitio.

lunes, 30 de enero de 2012

Probablemente...

Vi miles de pasos avanzando hacia la nada, desconcertados en medio del asfalto sin vida, húmedo y gris. Escuché la ceguera de cada pie y el vacío de cada huella que delataban algo más que incerteza, era una tarde llena de huesos y poco más.
Los poetas murieron entre bostezos de tiempo, las ideas se suicidaron antes de nacer y los ríos de tinta se secaron a las puertas del Ganges.
Si tuviéramos algo más que voz quizás no seriamos quienes somos ahora, si escucharas mi grito en el fondo de tu vaso probablemente me besarías antes de marchar. Si aquella mariposa no hubiera aleteado en aquel momento seguramente no seríamos dos extraños conocidos, si el frio no hubiera congelado las palabras probablemente ahora no dolerían tanto.
Pero los paisajes se llenaron de nieve antes de la llegada de frío y taparon, para siempre, la memoria de los sentimientos para así no chillarle al silencio que no duerme.
Y esta noche, aún estaría tirando piedras a tu ventana para invitarte a pasar un sueño más al filo de mi cama. 

domingo, 22 de enero de 2012

Noté su presencia desde la otra punta de la mesa, divisé su mirada, perdida entre los rasgos de mi cara, buscando los colores de mi mirada sin esperar ser descubierto.
En aquel momento noté como mis manos me traicionaban poniéndose a temblar, se me nublaba la mente por momentos esperando su mirada de nuevo posarse sobre mi piel.  
De mientras la reunión seguía su curso, las palabras se escurrían por entre las grietas y las rendijas. Las gentes proponían nuevos puntos del día haciendo inacabables las horas.
Y yo que me escondía en los lugares más secretos de mi cabeza, imaginando su boca recorriendo el camino que dibuja mi cuello, sus manos resiguiéndome la columna vertebral  mientras mis dedos impacientes desabotonaban y desvestían cuerpos ajenos, descubriendo lugares que callaban las prendas.
Por el placer de sentir la desnudez del cuerpo, besaba hasta los suspiros, sin frenos ni pudores, lejos de juicios morales.
Mi cabeza seguía dándole vida a mi fantasía, hasta que de pronto una vocecita me hizo recordar el lugar donde me encontraba... ¡la reunión! .
-último punto del día…