lunes, 31 de enero de 2011

¿Amor Eterno?

Tantas veces me lo he preguntado ¿qué es el amor? ¿pero existe realmente? y más aún ¿existe el amor eterno?
Creo que no podría hablar del amor sin todos sus tópicos, el amor es algo que no se elige, el amor es una sensación maravillosa… pero voy a intentarlo.
Creo sencillamente que el amor engloba muchas sensaciones y momentos.  Cuando miras con nerviosismo a esa persona en secreto. Como se te cierra el estomago cuando pronuncia tu nombre seguido de un te quiero. El miedo que se siente cuando ya no sientes nada.
Todas necesarias, porque como se dice “es necesario probar lo amargo para recordar lo dulce”. Yo me he enamorado y he experimentado tantas sensaciones… he prometido y me han prometido, “no te dejaré escapar, esto es demasiado bonito. Eterno”.He roto promesas y me han traicionado, también he llorado y he hecho daño. Pero lo volvería a repetir! (si, otro tópico).
Pero ¿qué es la vida? Sino constante cambio, continuas despedidas y bienvenidas. He vivido la separación de un amor que parecía eterno, juzgué a esas personas y tracé una línea entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto. De nada sirvió, la vida seguía y con ella cambiaba todo. Por eso me arriesgaría a decir que no existe el amor eterno, si el amor, pero no lo eterno.

domingo, 30 de enero de 2011

José Manuel Caballero Bonald

Ligeramente tumefacta
pero ofrecida con codicia,
llegó la boca hasta el lindero
de la precaria intimidad.
Iban reptando las parejas
que se apiñaban en lo oscuro:
no se miraban, se sumían
en un compendio de sudores,
se convertían en secuaces
de la penumbra suspensiva.
Como un furtivo postulado
brilló el mechero de los cómplices.

No te preocupes no me he ido,
¿cómo iba a irme sin saber?
Somos el tiempo que nos queda
.

Y ya los cuerpos se anudaban
bajo la oscura marquesina,
sin decidir con qué argumentos
recobrarían su ansiedad.
Era una esquirla el clarinete,
un estertor de la armonía.

Toda la noche resonando
como una sábana en tus pechos,
toda la noche entre emboscadas
buscando llaves que no abrían
.

Chorros de gritos tan vehementes
que entrechocan con los vasos
iban tiñendo de lujuria
los cortinajes y butacas.
Entre el estruendo de los rótulos
unas caderas rebullían
como impulsadas por la piel
incandescente del tambor.

Mira qué prendas, qué proclamas
de irremediable soledad.
Habla más alto, no se escucha
más que el furor de los licores.
Todo está lleno de luciérnagas
y de insufribles fumarolas,
todo parece confiscado
por los que nunca saben nada
.

Pero la boca ya ofrecía
sus rezumantes terciopelos,
boca promiscua, saturada
de zumos ávidos y esguinces.
Está invadida de jadeos,
no se parece a las demás.
No se parece, no es mentira.

Pisando vidrios, esgrimiendo
restos de yerbas y de músicas,
llegaron nuevas avalanchas
de adormilados oficiantes.
Era la hora del suicidio
y algunos miembros de la secta
se desnudaron en la sala
con voluptuosa dejadez.

¿Cómo evitar el simulacro,
cómo vivir sin desvivirnos?
Surcan los días por tu vientre.
Somos el tiempo que nos queda