sábado, 10 de noviembre de 2012

Alícia


Alícia dormía entre mariposas ensoñadas y una bicicleta bajo lo almohada que le regalaba viento en la cara cada vez que lo necesitaba.

Solía pasear entre andenes con fotos en las manos. Después subida en un tren recorría vagones dejando entre ver un poco de su arte.
La conocí una mañana demasiado larga en la que las estaciones sabian amargas. Supe más tarde de sus Desmemorias y Ensoñaciones cuando me atreví a leer más allá de sus tatuajes y me habló con el acento a tango de su Buenos Aires querido.






viernes, 26 de octubre de 2012

Goteras en los ojos

Me corté la melena una tarde en la que creí que era primavera,
me puse flores en el pelo y orquillas en los dedos,
fotografié tu pecho escuálido para nunca más verte,
sin embargo no me di cuenta que andaba del revés
que la escarcha dormía en mi cuello y me dolía el cuerpo.
Ardía el colchón, los sentimientos y todas las canciones que hablaban de amor.
Morían la promesas y caducaban los billetes de ida a Barcelona
yo lloraba a 800km de la dureza de tus palabras
pero a ti ni una mueca de dolor se te escapó.
Entonces no quedó más opción que abrir los ojos,
Tapar las humedades e independizarme de todos tus fantasmas.

viernes, 12 de octubre de 2012


Tus palabras frías, tus miradas de piedra y los reproches de tu ausencia...
Mis lágrimas, mis suplicas y la indiferencia de tus acciones.
Sigue lloviendo desde entonces y el frío empieza a calar en nuestros huesos.
Sin embargo, aún no te has marchado.
Por eso vengo a pedirte que desaparezcas, que tu aire me ahoga,
que tus latidos no me dejan dormir y tu nombre huele demasiado a ron.
Recoge tu aire, tus palabras y no olvides ventilar las habitaciones,
porque tu recuerdo aún me quema.

Tus jadeos aún duermen cerca de mi oído, y tu persona vive en mis emociones.
Por eso me juro día a día  sacarte de mi memoria, pero cuanto más lo intento más te clavas en mis adentros.
Como si no pudiera oponer resistencia llegas una fría noche y te vas sin más, sin explicarme que has venido hacer y porqué no consigo odiarte como lo hice ayer.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Te hago saber

Hacen falta ojos en esta tierra.
Voces que resuenen en oídos.
Más personas que gentes
Y más sonrisas que balas.
Hacen falta menos botellas
En este mundo,
Que tragan sollozos invisibles a la prensa.
Hoy no hablo de oídos sordos
Y caras aparentemente cuerdas,
Sino de aquellas personas que se resisten al hambre de Libertad,
A la sed de igualdad
Y esperan más que una columna en el diario.
Por eso, juguete de intereses, te hablo
De aquella vida que ignoras
Mientras juegas a ser mayor.