lunes, 2 de enero de 2012

Vestía las mañanas de farol y enmudecían los desayunos entre sorbos de café. 
Besaba en francés a todo aquel que supiera templar su guitarra para más tarde recoger el carmín y marchar sin dejar nada más que el recuerdo en tonos magenta.
Evitaba las exigencias de los pasaportes firmando con pétalos de viento y regusto salado, era su forma de crear una brisa irracional que empañara los ojos de emociones frías. 
Ella era alguien que se vestía y desvestía con los segundos y le gustaba descubrirse entre caminos y zapatos desgastados. Renunció a nunca jamás para ser quien ella realmente quería ser, lejos de convencionalismos y pactos inútiles con un pasado que no existía.
Por eso rompió con las gafas de sol que ocultaban la chispa que desprendían sus pupilas y aquellos contratos que juraban silencios e hipocresías. 

martes, 6 de diciembre de 2011

El llenç

- Quan te parlo i l'esguard se t'esgarria
i escoltes i em mig rius, però no em sents;
quan, fugint de prop meu, se'n va fent via
el teu esprit al bell atzar dels vents,(J. Maragall)
Vaig marxar,
entre la remor de les onades
i els teus silencis.
Aquella nit en que deies
que pintaves l’infinit,
vaig deixar-te l’empremta
sobre el teu llenç.
Volia parlar-te dels indrets
Que amaguen els plecs dels teus llavis,
O del color dels teus ulls
Que no coneixen de paletes policromades.
Enlloc d’això, vaig marxar
Amb la llum del far,
Més enllà de l’última horabaixa…
Cap l’última contrada aparent.
Quan vas adonar-te’n
Vàreu cercar-me entre la foscor,
Entre les gavines i els draps.
Vares creure que era morta,
Però mai vas copsar
Que m’amagava en el teu pinzell
I rere cada traç d’aquell horitzó que pintaves.

martes, 29 de noviembre de 2011

Mujer extranjera

Se quedó sentada en el banco viejo de madera, desgastado por  el sol y la lluvia. Los coches pasaban delante de ella, pero ninguno se percataba de aquella persona ausente del banco. No miraba nada y lo veía todo incluso más allá de lo que unos pequeños ojos podían alcanzar en ese momento.
 El sol que ya apenas calentaba le iluminaba la cara, haciéndola sentir mujer hermosa pero falta de risas. Aquellos labios doloridos a causa del frio , aquellos ojos verdes abiertos de par en par y aquel cabello recogido tímidamente en una cola delataban una espera que se hacía eterna cada tarde.  
Ella observaba discretamente los quinientos tipos de andares y los trece dialectos de aquel mundo que parecía lejano y desconocido, esperando ver aparecer aquella mano amiga de en sueño que la sacara a bailar el vals del otoño. Salpicándose -al bailar- de la vida que ella dislumbraba desde su pequeño banco  de madera.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Ahora...
Que las hojas marrones me recuerdan que llega el frío, me siento por momentos vacía.
Ahora...
que las gotas de mes de noviembre me hablan de habitaciones lejanas en las que una butaca observa que se hace tarde, me invade la nostalgia.
Ahora...
que la soledad es mi acompañante entre las luces de un bulevar, el silencio lleva tu nombre.
Ahora...
que el olor a lumbre invade mi calle , el vaho baila con mis palabras.
Ahora...
que la oscuridad de la tarde se lleva la suerte, la añoranza duerme en el otro lado de la cama.
Ahora...
que el rocío humedece el camino, los pies no quieren correr.
Ahora...
que las flores no hablan de primaveras, mis trazos ya no arropan tu presente.