Entre las sábanas de la tristeza es sencillo quedarse a vivir un poco más de la cuenta. De nada sirve esperar a una primavera que nunca llega. Es inútil apurar el paso cuando se trata de vivir anclado al pasado.
Hoy se fugaron de nuevo los milagros que trajo el viento, los vales a vidas mejores caducaron en el momento que tiré la toalla, derribando yo misma mi propia trinchera. Entonces rompo a llorar, dejo que marchen lágrimas que se sentían prisioneras.
Me voy de mi limitándome a sobrevivir, desafinando las cuerdas de un piano que nunca llegó a sonar como se esperaba. Huyo de toda esperanza conocida con el paso de los años.
Bajo mis abrazos no existe nada más que la soledad fría que congela todo el color verde o naranja de mi bandera.
miércoles, 16 de enero de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
Suspiros demasiado densos
Desde que alguien se llevó consigo la primavera comprendí que no había miedo más grande que mi propia compañía.
Busqué entonces entre la soledad de los libros un guiño , una sola mota de polvo que me recordara algo que había olvidado hace tiempo. Pero las ganas de sentir se las llevó el viento de poniente junto a las lágrimas de estación.
miércoles, 9 de enero de 2013
Cambio de estación
Después de un largo abrir y cerrar de ojos el sol había hecho las maleta y las lágrimas manchaban un rostro que se apagaba por momentos.
Los veranos se deshacían a cada vocablo y los cometas que echamos fueron cazados junto a mariposas ensoñadas.
Mientras, marchaban cada uno de los colores de la musa que creaste para mí , yo moría por el miedo a tocarte, por marchitarte con un solo abrazo o verso robado.
En ese momento en el que el sol se apagó juramos secar todos los mares y recoger todas las barcas para embotellarlas en una nuve de miedos, de cuerpos deshechos bajo la almohada...
Pero lo cierto es que nadie pudo verlo, nadie se inmutó del eclipse de luna en una mañana tan fría como las balas.
Los veranos se deshacían a cada vocablo y los cometas que echamos fueron cazados junto a mariposas ensoñadas.
Mientras, marchaban cada uno de los colores de la musa que creaste para mí , yo moría por el miedo a tocarte, por marchitarte con un solo abrazo o verso robado.
En ese momento en el que el sol se apagó juramos secar todos los mares y recoger todas las barcas para embotellarlas en una nuve de miedos, de cuerpos deshechos bajo la almohada...
Pero lo cierto es que nadie pudo verlo, nadie se inmutó del eclipse de luna en una mañana tan fría como las balas.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Nadie duerma
Fue el día en el que el cielo empezó a sangrar que me di cuenta .
Cuando volvió la marea, la imprenta fría sobre la arena me avisó de tu huida.
No hubo tiempo
para despedidas, ni siquiera tiempo para los besos robados con regusto a sal.
Nada sobrevivió al
duro frío de agosto. El olvido habitó en mi piel y la añoranza cerca de mi oído . Volvió a cubrirse de polvo el sofá donde te besé la boca.
El perdón se
desvaneció con el primer despunte del alba y no hubo nada que rebatirle al
definitivo de tus palabras.
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