viernes, 15 de julio de 2011

De mi para tí

No sé cómo decirte,
no sé cómo expresar
no sé cómo hace el principio
o cómo será el final
probablemente empiece
en si sostenido.
SOMOS
una partitura sin notas
una guitarra sin cuerdas
olas que nunca surcaron el mar,
cuando no es contigo...
Un pintor sin musa,
un Dalí sin Gala,
un Quijote sin Dulcinea,
un artista sin inspiración.
Un cuadro sin firma
una novela jamás publicada

una frase sin final,
es todo lo que te puedo dar.
Aunque cometí errores,
aunque es un cuadro sin girasoles
y las golondrinas escaparon del poema,
mis barcos naufragaron en tus ojos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Despedida

Lo último que vi, una sonrisa a medias, forzada por las lágrimas que intentábamos reprimir, y su mano diciéndome adiós.
Me quedé sola en un pasillo triste y desolado con sabor al eco de sus pisadas. Y es que nunca me gustaron las despedidas ni encontré el modo de hacerlas menos frías. Ahora, escribo con un nudo en la garganta y los ojos húmedos al ver la habitación en su orden habitual, sin piezas de ropa en el escritorio ni cargadores que llenaban las estanterías. El armario ahora cierra y la habitación queda en silencio falta de esas risas que antes las inundaban y miradas cómplices entre consejos de media noche.

martes, 1 de febrero de 2011

Són petits detalls tot el que em queden.

Suena el inicio de una canción, las primeras notas corren dispares y despreocupadas por el ambiente. Empiezo a sentir el ritmo dentro de mí, cierro los ojos y allí estás tú. Me miras , me sonríes y me  sonrojo. Nunca me fue fácil mantenerte la mirada.
Abro los ojos y de nuevo me enfrento con la realidad, ni tú estás pensando en mí, ni estas aquí. Desespero y cambio de canción ,otra vez siento habla de mí…
Dime si no merecemos
Dar la vida en intentar
Si he de amarte desde lejos
Quiero hacerlo hasta el final… final, final.
”.
 Recuerdos, promesas y tantas palabras dichas a medias se agolpan en mi mente… tu cara detrás del vidrio entelado, y yo que te busco, que te imagino como la última vez que tanteé por tu mano mientras me decías adiós. Pienso en verte y poder abrazarte como lo hice ya tantas veces, susurrarte al oído “¿sabes? Te he echado de menos” y me beses anulando todos nuestros sentidos. De repente se me cierra el estómago, un nudo se forma en mi garganta y la misma lágrima traicionera de siempre me delata que solo vivo de recuerdos, de un pasado que se fue y difícilmente volverá.
 Abro el móvil, releo todos los mensajes y espero sin demasiadas esperanzas recibir un mensaje con tu nombre de remitente . Pero los segundos se hacen horas y minutos, y mi móvil no vibra. Quizás es estúpido recordarte y esperar algo que no sé del cierto si volverá.