miércoles, 19 de octubre de 2011

La vecina

La vi salir de su ático de cuatro paredes con  paso tranquilo. Su forma de andar era peculiar , tenía una bailoteo inquietante que te absorbía el seso por completo.
Su melena era sacada a bailar por el viento, siempre que éste tenía el placer de verla. Tenía unos ojos... unos ojos con vida propia, contaban historias a aquellos que se detenían a escucharlos. El aroma que desprendía te invitaba a bailar con sus vestidos de vida alegre en aquellas  aceras que hacían de escenario mientras el sol iluminaba la función.
Sus labios eran poesía y a cada esquina soltaban unos versos mudos que jamás se convertían en silencio.
Tenía un no sé qué inquietante que cautivaba a los sentidos, era libre no rendía culto a dioses extraños ni utilizaba calendarios, ella no esperaba a las horas ni a las estaciones.
Toda ella era palabra,inspiración, acordes mayores y menores.

lunes, 17 de octubre de 2011

ÉL

Pasa los días desojando letras de medio lado, porque una historia le dejó marcas en el calendario.
A veces observo cómo su ilusión se marchita, vistiéndolo de duda e impotencia. Otras lo recuerdo escuchando notas de piano que se hacían canción, con la vista cansada  y el corazón arañándole el interior.
Desconozco las palabras que callaba tras sus ojos, pero sus manos me confesaron que le dolía la piel  de tanto llevar a cuestas recuerdos en los que se desnudaban en primavera.
Esperó hasta el lunes para confesarme que sus días eran largos y las noches pasaban como años esperando ver aparecer aquella sombra que tantas veces lo besó .
En cambio yo tardé  en comprender que se le escapaba el amor con aquella historia que él empezó a escribir hace más de dos aniversarios con tinta china en su memoria. Hoy acababa con un triste y solo punto final.


(Para alguien que le pregunta al tiempo)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Entré en mi laboratorio de los sentimientos sin previa anunciación, con la intención de deshacerme de este hastío.
La verdad es que nunca fueron un placer los reencuentros con el matraz, la pipeta y el tubo de ensayo. Este laboratorio del que ahora te hablo no tiene ventanas ni puertas. De esta forma no escapan las ideas.
Pero debo confesarte que hoy entré sin el ritual habitual,deshaciéndome así de las viejas tradiciones.
Esta vez no entré con mi bata blanca de estudiante, ni con los ojos dibujados. Me deshice de la inercia de trazar lineas invisibles y de cada juicio sin juez.
Estoy harta de mi  fijación por el pasado.Por las costumbre. De cada auto engaño y de cada dios escondido en el calendario ¡ no más juegos de polis y cacos!.
Por eso. Hoy por hoy. Tal y como están las cosas, solo puedo pedirte que seas paciente , cerré mi laboratorio por reformas. Decidí ponerle ventanas con vistas al mar.

domingo, 9 de octubre de 2011

Diciendo la verdad.

Hace tiempo que los domingos pasan como años
y no tengo noticias de los abriles que se marcharon incompletos.
Hace tiempo que mis ojos te hablan .
Hace tiempo que los tuyos no dicen nada.
Decidí saltar al vacío sin arnés y allí ya no estabas tu.
Ahora somos tu y yo sin rastro de nosotros.
Decidí guardar la caja de cenizas y todos nuestros juegos,
y tu tiraste de la manta dónde nos desnudamos.
No buscaré un culpable, ni aunque tú me lo pidas.
Quizás te eche de menos, quizás no vuelva a ver el cielo que le dio color a tus ojos,
ni los paisajes que me hablan de ti.
Pero nos recordaremos con la rabia precisa de una canción que ya no suena.